En un acto que desafía la lógica y ofende la inteligencia de la ciudadanía, esta tarde 3: 00 p.m., se llevará a cabo hoy una audiencia de prisión preventiva completamente inútil.
Huaraz. – En un acto que desafía la lógica y ofende la inteligencia de la ciudadanía, el Quinto Juzgado de Investigación Preparatoria de Huaraz llevará a cabo hoy una audiencia completamente inútil. La sesión, programada para las 3:00 p.m., solo servirá para certificar el colapso definitivo del caso contra la presunta red criminal “Los Elegantes de Ancash”. Este fiasco judicial, producto de una cadena de errores inexcusables, deja a la organización criminal un paso más cerca de la impunidad total, gracias a la ineficiente actuación de quienes debían perseguir el delito.
Una audiencia nula: El teatro del absurdo
La audiencia de hoy para evaluar la prisión preventiva contra la presunta cabecilla, Susy Aponte Polo, es un mero trámite para archivar el caso. No hay nada que debatir. Una instancia superior, la Primera Sala Penal de Apelaciones, ya ha dictaminado de forma contundente y definitiva: el plazo de la investigación preparatoria está vencido.
Esta decisión, fechada el 5 de septiembre de 2025, anula cualquier posibilidad de continuar con el proceso. Solicitar una prisión preventiva sobre una investigación que legalmente ha muerto es un despropósito procesal. El juez Miguel Ángel Dueñas Arce no tiene ante sí una decisión, sino la obligación de ejecutar lo que sus superiores ya han sentenciado: el fin de la investigación.
El deber del juez: Poner fin a la burla y señalar responsables
Ante este escenario, la única actuación honorable y legalmente correcta del juez Dueñas es doble:
- Declarar improcedente la prisión preventiva: Rechazar de plano la solicitud de la fiscal Anita Villarreal Camones por sustracción de la materia.
- Remitir copias a Control Interno: Este es el punto crucial. El juez tiene el deber, amparado en la Ley Orgánica del Ministerio Público y la Ley de la Carrera Fiscal, de poner en conocimiento del órgano disciplinario la grave inconducta funcional de la fiscal Villarreal y de su supervisor, el fiscal provincial, Robert Rojas Ascón. Su negligencia ha destruido un caso de interés público, y eso no puede quedar impune.
Control Interno: La hora de actuar de Elis Vásquez Sánchez.
La responsabilidad ahora recae en la Autoridad Nacional de Control del Ministerio Público, presidida en Ancash por el fiscal provincial titular, Vigdis Elis Vásquez Sánchez. La ciudadanía espera una acción ejemplar. La investigación de Control Interno debe ser inmediata y severa, enfocándose en:
- Para la fiscal Anita Villarreal: Determinar si su «error» al cambiar el tipo penal fue negligencia inexcusable o un acto deliberado. La sanción, de acuerdo a la gravedad del perjuicio, debe apuntar a la destitución del cargo por cometer una falta muy grave que ha aniquilado la acción de la justicia.
- Para el fiscal Robert Rojas Ascón: Establecer su responsabilidad por omisión en el deber de supervisión. Su falta de control sobre un caso de esta magnitud amerita, como mínimo, una suspensión sin goce de haber, sentando un precedente de que la inacción de los superiores también tiene consecuencias.
Mientras los administradores de justicia cometen errores que garantizan la libertad de presuntas organizaciones criminales, la delincuencia en Ancash avanza. El caso «Los Elegantes» se ha convertido en el monumento a la impunidad, un recordatorio indignante de que, a veces, el peor enemigo de la justicia está dentro de sus propias filas.