“Esa es la verdadera descentralización: integrar desde los aires, abrir rutas y construir un Perú que no frene su desarrollo”.
Columna de Koki Noriega para el diario El Comercio.
Cuando hablamos de descentralización, muchas veces pensamos en presupuestos o competencias administrativas. Sin embargo, hay una dimensión igual de estratégica que no ha recibido la visibilidad que merece: la conectividad aérea.
Si bien la mayoría de rutas aéreas nacionales aún obliga a pasar por Lima, en los últimos años han surgido conexiones interregionales que demuestran el potencial de un modelo descentralizado. Ejemplos como Cusco-Arequipa o Ayacucho-Cusco muestran que es posible unir directamente a las regiones, impulsando el turismo, el comercio y la economía local sin depender de la capital.
En Áncash lo sabemos bien. Hasta hace poco no contábamos con vuelos comerciales. Fue recién el 1 de julio del año pasado cuando, tras gestiones persistentes, logramos la reanudación de operaciones en el recién remodelado aeropuerto de Anta. Ese paso permitió recibir a más de 52.000 turistas nacionales e internacionales, generando ingresos estimados por US$78 millones para la economía local.
A partir del 15 de setiembre, por un esfuerzo conjunto entre el GORE y el sector privado, la región tendrá un segundo vuelo desde Lima, dos veces por semana. Con esta ampliación, proyectamos recibir a más de 260.000 visitantes, beneficiando no solo al turismo, sino a múltiples actividades productivas que dependen de una mejor conectividad.
Este crecimiento confirma que la demanda existe, está viva y se traduce en más turismo, empleo, ingresos y desarrollo local. Pero también deja en evidencia la necesidad urgente de incrementar las rutas directas entre regiones, facilitando el turismo interno y simplificando las cadenas de producción nacional. Esto implica ahorrar tiempo, reducir costos y avanzar hacia una integración real del país.
La reciente reinauguración del aeropuerto de Jauja (Junín) demuestra que cuando hay decisión política y gestión técnica, los resultados se concretan. Otro caso es el del aeropuerto de Jaén (Cajamarca), próximo a culminar sus trabajos. Si sumamos los proyectos de modernización de los aeropuertos de Chimbote e Ilo, así como las obras anunciadas en el mensaje a la nación para Pucallpa, Iquitos, Pisco, Piura, Yurimaguas, Juanjuí y Chinchero, estaremos en camino de consolidar una red aeroportuaria sólida y capaz de conectar al país de forma efectiva.
Esa es la verdadera descentralización: integrar desde los aires, abrir rutas, abrir oportunidades y construir un Perú que no frene su desarrollo.