Revelan, la existencia de una presunta red de relaciones sentimentales, familiares y laborales que involucrarían a los más altos dirigentes. Señalan que hermanos, primos y sobrinos de la cúpula no solo tendrían cargos en el partido, sino también dueños de empresas que ejecutan obras en diversos municipios.
Lima. En el marco de una conferencia de prensa, dirigentes partidarios, encabezadas por Vilma Julca, fundadora y secretaria nacional de la Mujer, Poblaciones Vulnerables e Inclusión Social del partido País Para Todos, realizaron graves acusaciones contra Vladimir Meza (presidente del partido) y la dirigente nacional Delsy Romero de utilizar la organización política para supuestos beneficios personales.
Vilma Julca, admitió la existencia de vínculos que, si bien «no configuran un delito», serían una «afrenta a la moral y a las buenas costumbres» porque acusan que los líderes del partido Vladimir Meza y Delsy Romero (según las versiones de ellos) mantendrían relaciones sentimentales con los dirigentes del partido sin mostrar pruebas.
Reveló, la existencia de una presunta red de relaciones sentimentales, familiares y laborales que involucrarían a los más altos dirigentes. Señaló que hermanos, primos y sobrinos de la cúpula no solo tendrían cargos en el partido, sino también dueños de empresas que ejecutan obras en diversos municipios, un señalamiento que apunta directamente a un posible conflicto de intereses y aprovechamiento del poder.
Vilma Julca, visiblemente afectada, denunció haber recibido amenazas de muerte directas contra ella y su familia. «Han amenazado a mi familia, a mi persona. Diciéndome que saben dónde trabajo, dónde estudian mis hijos», afirmó con voz firme.
Julca, responsabilizó directamente a la cúpula del partido por su seguridad. «Si algo sucede con algún miembro de mi familia, a mi grupo de jóvenes y mujeres, hago única y exclusivamente responsable al señor Vladimir Meza, a la señora Delsy Romero y a toda su cúpula de poder que los rodea».
Esta declaración fue respaldada por Sergio Córdoba, coordinador de Lima Metropolitana, quien afirmó que también existirían «extorsiones y amenazas a los coordinadores distritales» y que él mismo ha tomado acciones legales tras ser amedrentado.
Vilma Julca relató cómo ella y más de 70 jóvenes habrían sido la fuerza de trabajo que levantó el partido, recolectando firmas «mañana, tarde y noche», mientras que los líderes «estaban sentados detrás de un escritorio y salían solo para tomarse las fotos» sintiéndose utilizados a su entender.
Narró que era llamada a la oficina del partido, que curiosamente también sería la sede de la empresa de Meza (según su testimonio), para entregar firmas y recibir «retos», sintiéndose utilizada y luego desechada por una dirigencia que, según ella, solo buscaría «inmunidad parlamentaria para poder cubrir sus delitos».
Las voces de los demás dirigentes en la mesa, como Alaín Quiroz y Leonor Espinoza quienes se presentaron también como coordinadores y dirigentes, se unieron en un solo pedido el cual es que Vladimir Meza y Delsy Romero «den un paso al costado». Argumentan que las serias acusaciones y procesos judiciales que enfrentarían los líderes están manchando la imagen del partido y perjudicando la precandidatura de Carlos Álvarez, a quien ven como una figura de transparencia.
Los denunciantes hicieron un llamado a convocar una convención partidaria de emergencia con el objetivo de remover a las personas mencionadas de sus cargos e incluso «proceder a su expulsión». La fractura es evidente, y el futuro del partido «País Para Todos» pende de un hilo, atrapado entre las esperanzas de sus bases y las graves acusaciones que ahora pesan sobre su cúpula.