Esta vez, no hay escapatoria posible; las excusas procesales se han agotado y la evidencia es abrumadora. Que la mujer que ha puesto en jaque al sistema de justicia no pise un penal sería más que un escándalo; sería la rendición.
Huaraz, Áncash.- La indignación contenida de toda una región espera un veredicto. Este 5 de septiembre de 2025, el juez Miguel Ángel Dueñas Arce, del Quinto Juzgado Anticorrupción de Áncash, tiene en sus manos una decisión que podría marcar un antes y un después en la lucha contra el crimen organizado en Áncash.

Decidirá si dicta prisión preventiva contra Susy Ysabel Aponte Polo, alias «La China Polo», sindicada por la Fiscalía como la cabecilla de la red criminal «Los Elegantes de Áncash». Esta vez, no hay escapatoria posible; las excusas procesales se han agotado y la evidencia es abrumadora. Que la mujer que ha puesto en jaque al sistema de justicia no pise un penal sería más que un escándalo; sería la rendición.
Para que un juez dicte prisión preventiva, la ley exige tres condiciones: graves elementos de convicción, una pena probable superior a 4 años y un inminente peligro de fuga u obstaculización de la justicia. En el caso de «La China Polo», los tres requisitos no solo se cumplen, sino que desbordan cualquier argumento en contra.
1. Evidencia inapelable: La Fiscalía la sitúa como la cabeza de una mafia que operaba en la Dirección Regional de Transportes, cobrando cupos por licencias de conducir. Su propio primo, Jhamil Balboa Polo, tenía un contacto en su celular registrado como «POLO CHINA», un lazo directo con la trama criminal.
2. Pena elevada: Los delitos de organización criminal y cohecho garantizan una condena muy por encima de los cuatro años. Este punto es indiscutible.
3. Peligro procesal extremo: La clave de la cuestión. Es aquí donde la prisión preventiva se vuelve una medida de supervivencia para la justicia.
• Peligro de fuga: «La China Polo» no tiene arraigo conocido. Sin trabajo legal que justifique su lujoso estilo de vida, y con una vivienda declarada que aparentemente está vacía, su capacidad para desaparecer es total. Su récord migratorio es la prueba reina: decenas de viajes a España, Panamá, México y otros países en los últimos años demuestran que tiene los recursos y las rutas para evadir la justicia en cualquier momento.
• Peligro de obstaculización brutal: Aponte Polo no se defiende, ataca. Ha usado su programa «China Polo Dominical» para intimidar a los fiscales que la investigan, acusándolos de corrupción y plagio.

Peor aún, audios en poder de las autoridades revelan cómo se jactaba de tener a jueces y fiscales «bajo control» y «a sus pies», presuntamente extorsionándolos con grabaciones. Su descaro llegó al punto de, según investigaciones, coordinar la caída y encarcelamiento de un gobernador regional. Esto no es defensa, es la acción de una de las evidentes operadoras criminales más peligrosas del país.
Juez Dueñas Arce, entre la espada y la pared
El juez Miguel Ángel Dueñas Arce ya tuvo la oportunidad de encerrar a esta red. En noviembre de 2023, liberó a 27 miembros de «Los Elegantes de Áncash» argumentando un tecnicismo: que la Fiscalía no sustentó bien el plazo de la prisión. Sin embargo, la Sala de Apelaciones le enmendó la plana, anuló su decisión y le ordenó volver a resolver. La excusa se acabó.
Resulta un escándalo que el mismo juez, Miguel Ángel Dueñas Arce, quien no ha dudado en dictar contundentes prisiones preventivas como los 18 meses de cárcel para el alcalde de La Libertad, Inocente Guillén, por colusión y nueve meses para un policía por una coima de 200 soles, ahora deba decidir el destino de la supuesta cabecilla de una organización criminal que ha desafiado a todo el sistema judicial de Áncash.
La pregunta es inevitable y resuena en cada rincón de Áncash: ¿Se encarcela con mano firme a los de abajo, a alcaldes y policías en casos con menos pruebas, pero se duda cuando se trata de la presunta cabecilla de una de las redes más grandes y desafiantes de la región?
Cualquier medida que no sea la prisión preventiva para Susy Aponte Polo sería un acto de claudicación. Sería la confirmación de que hay ciudadanos «intocables» capaces de manipular el sistema a su antojo. El juez Dueñas Arce no solo decide sobre una medida cautelar; decide si la justicia en Áncash aún tiene la autoridad para someter a quienes se creen por encima de ella. El Perú entero estará observando.