La evidencia no es nueva, pero su hedor se ha vuelto insoportable. En audios que datan del 2021, la propia Susy Aponte Polo, alias «La China Polo», fue grabada revelando su presunto poder sobre el sistema judicial.
Indignación y escándalo. Mientras Áncash se ahoga en la criminalidad y la gente de a pie clama por seguridad, una trama de presunta corrupción judicial ha salido a la luz, una que apesta a traición y a impunidad. Años de trabajo de la policía de élite y un gasto estatal superior a los 8 millones de soles fueron arrojados a la basura por un fallo judicial inexplicable. Una decisión que blindó a la presunta cabecilla de una red criminal, Susy Aponte Polo, justo cuando la justicia estaba a punto de alcanzarla. Y en el centro de todo, audios explosivos que vinculan a los propios jueces que debían impartir la ley.
El «Pinky» y el plan: Las pruebas del escándalo

Recordemos los hechos. La evidencia no es nueva, pero su hedor se ha vuelto insoportable. En audios que datan del 2021, la propia Susy Aponte Polo, alias «La China Polo», fue grabada revelando su presunto poder sobre el sistema judicial. En una conversación, se refiere con una familiaridad alarmante al entonces presidente de la Corte Superior de Justicia de Áncash, Armando Canchari Ordoñez, como su «pinky», su amigo íntimo.
En otra grabación, se le escucha señalando a los magistrados de una Sala de Apelaciones que veían el caso del exgobernador Juan Carlos Morillo. Uno de los nombres que salta es el del juez Luna León.
Y entonces, ocurrió lo impensable. La investigación contra la presunta organización de Aponte llegó a su clímax. La Fiscalía, tras años de seguirle los pasos, pidió una prórroga para consolidar las pruebas en su contra. Fue entonces cuando el sistema judicial, que incluía a los mismos magistrados señalados en los audios, le dio la espalda a la justicia. La prórroga fue declarada infundada. El caso contra la cabecilla, decapitado. La investigación de 8 millones de soles, archivada en la práctica.
El chantaje como sentencia: La verdadera mafia
¿Cómo es posible que jueces con estos antecedentes decidieran el destino de una investigación tan crucial? La hipótesis que recorre los pasillos de la región es escalofriante: no fue un favor, fue presuntamente un chantaje. Los audios sugieren que Aponte Polo no solo tenía amigos en altas esferas, sino que poseería información comprometedora sobre la actuación de ciertos magistrados en casos pasados, como la vacancia de Morillo.
La decisión que la salvó no habría sido un acto de derecho, sino el pago de un silencio. Un fallo dictado no por la ley, sino por el miedo.
Mientras tanto, los ciudadanos de Áncash pagan el precio. Pagan con su seguridad, con sus impuestos malgastados y con la certeza de que, para algunos, la justicia tendría un precio o, peor aún, un «pinky». Este escándalo no es solo sobre un caso archivado; es sobre la putrefacción de un sistema diseñado para proteger a los poderosos y abandonar al pueblo. Es la prueba de que las verdaderas mafias, a veces, visten toga.