Una fuerte polémica se desató en la sierra de Áncash tras la llegada de la congresista Lady Camones Soriano a Trancapampa, provincia de Carhuaz.
La parlamentaria vistió una pollera, indumentaria tradicional del lugar, mientras realizaba tomas para un video promocional. Lejos de generar respaldo, la escena provocó malestar entre mujeres y madres de familia, quienes —hablando en quechua— alzaron la voz y calificaron el acto como una burla y una instrumentalización de sus costumbres.
Testigos relatan que varias mujeres increparon la actuación de la congresista, señalando que esa vestimenta se usa en actividades costumbristas propias de la comunidad. La tensión aumentó cuando personal de seguridad del Estado, que acompañaba a la parlamentaria, intervino para retirar a las mujeres del lugar, lejos de la cámara y de la vista de Camones.
“Según los mismos testimonios, en medio de los reclamos, la congresista se llevó la mano a la nariz como si algo oliera mal, gesto de desagrado hacia las mujeres; lo que encendió aún más la indignación. Pese a los incidentes, el equipo de producción continuó la grabación hasta concluir las tomas, mientras las mujeres eran alejadas del lugar”, señaló el periodista Sandor Renilla Horna.
El episodio ha reabierto el debate sobre los límites entre representación y campaña, el uso de recursos públicos y el respeto a la identidad cultural de nuestros pueblos, especialmente cuando la presencia del Estado termina silenciando a quienes alzan su voz.
La presencia de Lady Camones en esta zona altoandina se produce tardíamente, luego de un periodo legislativo en el que, según registros públicos y agenda parlamentaria, no se evidencian visitas relevantes ni un trabajo sostenido en la sierra de Áncash, mientras su actividad política se concentró principalmente en Lima.
Durante su gestión, Camones centró su protagonismo en la Subcomisión de Acusaciones Constitucionales y en su rol dentro de la bancada liderada por César Acuña, donde participó en decisiones políticas que, de acuerdo con diversos análisis, favorecieron al Ejecutivo de Dina Boluarte, contribuyendo a su blindaje político en momentos clave de crisis nacional.
Para muchos ciudadanos, la reciente visita y el uso de vestimenta tradicional no compensan la ausencia prolongada de acciones concretas en favor de las comunidades rurales, ni sustituyen la necesidad de un trabajo parlamentario constante y coherente con las demandas históricas de la región.