Decir no al simulacro vulneraria normatividad.
La junta directiva del Consejo Regional XI Huaraz del Colegio Médico del Perú, emitió un pronunciamiento dando cuenta su no participación en el simulacro convocado por la Oficina de Gestión de Riesgos y Desastres (OGRyD).
Consideran que seguir promoviendo simulacros conmemorativos carentes de una estrategia integral de respuesta representa una práctica insuficiente y, en muchos casos, irresponsable frente a la realidad critica de nuestra región.
Dicen que Ancash, es una de las zonas con mayor vulnerabilidad sísmica y geológica del país, como lo demuestran hechos concretos: los devastadores efectos del terremoto de 1970, los aluviones de 1941 y 1962, en Huaraz y Ranrahirca respectivamente, los derrumbes y deslizamientos recurrentes en la zona de los Conchucos, entre otros eventos recientes y trágicos.
Mencionan que a pesar de ello no existe un verdadero plan regional articulado de prevención, preparación y respuesta ante desastres, ni coordinación efectiva entre los niveles del gobierno local y las instituciones diversas. Se siguen privilegiando actos simbólicos por encima de una planificación técnica, multisectorial y sostenible, lo cual pone en riesgo la vida de miles de ciudadanos.
“Desde el Consejo Regional XI-Huaraz, del Colegio Médico del Perú, creemos en la prevención con contenido, en los ejercicios con evaluación técnica, y en planes que verdaderamente preparen a la población y a las instituciones frente a una emergencia real. Por ello, exhortamos a su oficina a asumir con mayor seriedad y responsabilidad la conducción del Sistema de Gestión de Riesgos en nuestra provincia y región”, sostienen.
No acatar el simulacro vulneraria normatividad
En Perú, la normativa que obliga a realizar simulacros de desastres se encuentra principalmente en la Ley 29664, Ley que crea el Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres (SINAGERD), y en sus reglamentos. Esta Ley establece la obligación de los diferentes actores (gobierno, sector privado, etc.) de participar en la prevención y respuesta ante desastres, lo que incluye la realización de simulacros.