El premier Gustavo Adrianzen ha renunciado. Hace tiempo, sobre todo después de la masacre de Pataz, debió irse a su casa.
Este martes 13 de mayo, renunció no tanto por las mociones de censura (4) en el Congreso, ni por el pedido de Fuerza Popular.
Lo hizo por otra razón. Lo ha hecho para bajarle la llanta al paro y movilización nacional convocada para el miércoles 14 de mayo.
¿El paro nacional buscaba la renuncia de Adrianzen? No, lo es. El objetivo del paro es la derogación del paquete legal pro-crimen.
Un marco legal que nos ha convertido en un narco-estado o un Estado criminal, que le ha dado impunidad a la extorsion y sicariato.
La impunidad y la inacción del gobierno contra la industria de la extorsion ha provocado la ola de homicidios: más de 677 hasta el mes de abril.
Por eso el lema del paro es: ¡Ni un muerto más!. En consecuencia, no se trata de cambiar al ministro del interior o la renuncia del expremier Adrianzen.
Se trata de que el Congreso del hampa (Hildebrandt) derogue las leyes que les benefician a ellos y a la criminalidad en general.
Sin esos cambios todo seguirá como hasta el momento: el desborde de la criminalidad y el desangramiento nacional. Hay que ir a la yugular. No a las ramas.
A esa demanda central se articulan la demanda de justicia y reparación a las víctimas de las masacres del sur y del sicariato. Y otras demandas sectoriales.
En ese sentido, el gobierno de cero aceptación y el Congreso a punto de llegar ahi han dado muestras que temen la movilización masiva y pacífica del pueblo.
Eso debe garantizar que el paro y movilización nacional sea multitudinaria. La renuncia de Adrianzen debe ser factor impulsor para que Lima y las regiones se movilicen.