El pasado miércoles 16 de abril, fue el escenario cronológico de un hecho inesperado, exógeno y violento de una banda criminal local que remeció el alterado e inseguro panorama político del país y Brasil. Eso sí, que haya sido un hecho imprevisto no quiere decir que haya ocurrido por generación espontánea. No es así. Ha sido consecuencia del autodesarrollo de dinámicas endógenas que no se divulgó cuando fue detectado.
¿A qué hecho inesperado nos referimos? Al operativo Policial Militar de inteligencia brasileña y la Interpol contra un núcleo familiar de la banda de «Los Injertos de Lima Norte», dirigido por Erick Moreno Hernández, alias «El Monstruo», en un departamento del estado de Marengo, Sao Paulo, en Brasil. Un operativo que contó con decenas de efectivos y helicópteros. Aquí una primera precisión: en este operativo no participaron policías peruanos. La PNP colaboró con información.
Prosigamos. El operativo de inteligencia pacifico súbitamente derivó en un enfrentamiento a balazos entre la Policía Militar y el núcleo familiar de la banda de alias «El Monstruo» que operaban desde un lujoso departamento de un condominio en el mencionado estado de Sao Paulo. El costo social del enfrentamiento que duro “unos 20 minutos” (Lucas Martins): un policía federal muerto y otro herido y dos abatidos y dos capturados de «Los Injertos…».
Es el primer enfrentamiento de una banda nacional con la Policía Militar brasileña en el país carioca. Además, pese a la baja de un efectivo brasileño y otro herido, un duro golpe a la banda de “El Monstruo”. Las razones: la captura de Jean Pier Guevara Dávalos, quien -según una fuente confiable- era “el responsable de los negocios de la banda en Brasil” y, de otro lado, el abatimiento de su hermano, Jean Paul Guevara Dávalos. El núcleo Guevara Dávalos fue desarticulado.
Llegados aquí, es necesario hacer una segunda aclaración al relato oficial y su rebote en los medios nacionales: según el excomandante Francisco Rivadeneyra, Erick Moreno Hernández, alias “El Monstruo”, líder de «Los Injertos de Lima Norte» no «estuvo en el lugar del operativo Policial Militar brasileño». Habrán huido otros miembros del clan familiar Guevara Dávalos, una suerte de célula de “Los Injertos…”, más no “El Monstruo”.
Por otro lado, el operativo Policial y Militar y el enfrentamiento armado y sus resultados fue el hecho sangriento y exógeno al país que confirmó un dato que -en ámbito de inteligencia policial nacional y las redes sociales de «Los Injertos…”- ya se conocía: la expansión de la banda de «El Monstruo que controla la extorsión, sicariato y secuestro en Lima norte (Independencia, Comas, Carabayllo y parte de Puente Piedra) al Brasil.
Pero, lo sorprendente de esta confirmación no se constriñe al operativo que acabo en un enfrentamiento armado entre los efectivos Policial Militar brasileños con un núcleo familiar de “Los Injertos…” de “El Monstruo” instalado en una zona residencial del estado de Marango, en Sao Paulo, sino en tránsito de la extorsión y secuestro en un cono de Lima al tráfico de drogas a Brasil, vía el eje Bolivia-Paraguay.
Antes de dar cuenta de cuál es el significado de ese cambio y salto de lo local a lo transnacional y de la extorsión/secuestro al tráfico internacional de drogas es necesario saber cuándo empezó y cuál fue el contexto que favoreció ese proceso de expansión de la banda de «El Monstruo» a Sao Paulo, Brasil, atravesando los países transfronterizos de Bolivia y Paraguay, hasta el evento armado del pasado 16 de abril-
Ahora bien, ¿cuándo la banda de «El Monstruo” se expandió vía Bolivia y Paraguay a Brasil? ¿Por qué su expansión ha sido por la ruta del puente aéreo de las narcoavionetas que transportan la pasta y cocaína entre Perú-Bolivia-Paraguay al Brasil? La respuesta de estas dos preguntas lo hemos obtenido de una entrevista al excomandante Francisco Rivadeneyra, y la revisión de otras entrevistas a medios nacionales y fuentes abiertas.
Empecemos. A nivel policial, la primera vez que se tuvo conocimiento de la presencia «El Monstruo» y su banda en Brasil fue, según el excomandante Rivadeneyra, «entre los meses de junio y julio de 2024. Lo que no sabemos es qué medio utilizó para llegar a Brasil». Eso no fue todo. Según el excomandante, «el mes de septiembre, alias «El Monstruo», fue detenido por la policía en Bolivia». Esa información lo reportó a su superior: «Al director de la Dirincri», señaló.
Es más, añadió «Inclusive se compartió una cuenta bancaria en la cual una de sus bases habría transferido 3 mil soles a (a) ‘Cachete’ para su rescate, el 04SET24», indicó. De acuerdo con esa información, «El Monstruo» habría negociado su libertad con una onerosa bolsa de dinero con la policía boliviana. «Se estima que el monto habría sido de 40 mil», indicó. Lo cierto es que no se sabe, a ciencia cierta, cuánto pagó por su libertad.
De lo señalado por Rivadeneyra, la expansión de ‘El Monstruo» y su banda «Los Injertos…” a Brasil, pasando por Bolivia y Paraguay, se habría producido en el segundo semestre de 2024. No antes. La versión del excomandante Rivadeneyra se ajusta a la realidad. La expansión a Brasil de «El Monstruo» y los «Injertos de…» ha sido parte del proceso dinámico de su ascenso post captura de «El Jorobado», capturado por la policía en enero de ese año.
“El Mostro hace su aparición en febrero de 2024”, dijo. Esa afirmación no quiere decir que no haya existido antes. Lo que paso es que el vacío dejado por «El Jorobado» facilitó el ascenso acelerado en Lima norte. Antes de la captura de «El Jorobado», la banda de «El Monstruo» extorsionaba y secuestraba (por ejemplo, el 11 de diciembre de 2023, secuestro a la menor Valeria Vásquez en Comas), pero no era la banda dominante en esa parte de Lima.
Su ascenso, sin embargo, no fue liso, fácil. Estuvo signado por una disputa a balazos con los miembros libres de la banda de «El Jorobado». Y, obviamente, engulló en sangre y fuego a los sectores económicos extorsionados (choferes, mototaxistas, comerciantes, etc.), incrementando los homicidios con el sicariato. A fines de 2024 e inicios de 2025, logró imponerse y convertirse – sin anular a otras bandas locales de Lima norte – en la banda dominante.
Visto así, en los intersticios de su ascenso en Lima norte en el segundo semestre de 2024 se expandió a Brasil. Y, en el primer trimestre de este año, se afianzó.
Mientras en el mes de febrero pasado se discutía si había “fugado” a Brasil o se encontraba en Lima, “El Monstruo” enviaba cargas de droga con destino a Sao Paulo desde el lapso aludido. Pier Guevara, capturado en el operativo, “estaba en Brasil. Era el nexo del “Mostro” allá para los pases de la droga” (Rivadeneyra).
¿A qué cartel abastece “El Monstruo”? Al que manda en Sao Paulo, el Primer Comando Capital (¨PCC), del cartel más poderoso de Brasil. El periodista Lucas Martins lo corroboró: “Estaba bajo la protección de traficantes vinculados al PCC.
Aquí nada se mueve sin su autorización. Para operar en São Paulo, se necesita su aval”, señalo a Domingo al Día. No es cierto lo que difundieron los medios locales que se encontraba “fugado” y se dedicaba a microtráfico de drogas.
Al cartel el PCC no se le abastece con kilos de droga o “ketes” de pasta. Según Martins, “El Monstruo no solo se ocultaba, sino que negociaba activamente cargamentos de droga, ejecutaba secuestros y coordinaba actos violentos desde su base en la región metropolitana paulista”. O sea, “Los Injertos de Lima norte” no solo expandió los secuestros, sino que transportan cargamentos de droga.
Dos factores explican el vertiginoso ascenso y expansión transnacional. Por un lado, ese ascenso y expansión no sólo no fue contenida sino facilitada por la absoluta inacción de las autoridades del sector Interior y el gobierno. Y, de otro lado, contó con una alfombra legal: el paquete de leyes pro-crimen les dio un marco de impunidad. Veamos los hechos.
En efecto, el informe de Rivadeneyra al director de la Dirincri y, por extensión, al exministro Santivañez de la presencia de «El Monstruo» y su banda en Brasil y, en especial, la detención de Erick Moreno Hernández en Bolivia, no se tradujo en ninguna acción. Ni el director de la Dirincri y el exministro movieron un dedo. Como tituló el diario Expreso «Santibáñez frustró la captura de «El Monstruo».
La inacción policial le permitió a «El Monstruo» juntar el dinero suficiente para negociar su libertad y regresar al Perú. Después, ¿qué hizo el exministro Santivañez al enterarse del regreso de El Monstruo», en el último trimestre del año pasado y, particularmente, cuando fue ubicado el mes de diciembre? Nuevamente, nada. Peor aún, tal como lo señaló el excomandante Rivadeneyra, no apoyó el operativo de captura de “El Monstruo” preparado inteligencia.
Lo único que hizo es, ante el cumulo de información de inteligencia policial, es afirmar que “El Monstruo” se “fugo” a Brasil. Ante esa afirmación, “El Monstruo” se burló de la PNP y el exministro Santivañez a través de un video, Una cosa es fugar y otra cosa muy distinta es expandirse, asentarse y hacer alianza con el PCC.
El accionar de la banda de «El Monstruo» habría contado con protección política del Mininter y – de sectores altos y bajos – policial. En esa línea, el 17 de febrero, Infobae publicó la denuncia del excomandante Rivadeneyra de que «altos mandos de la PNP colaboran con la banda de ‘El Monstruo’. El dinero manda», indicó Rivadeneyra.
Es suma, no solo dejaron operar impunemente convirtiendo a la banda «Los Injertos de Lima norte» en una de las principales protagonistas de la intensificación de la ola de extorsiones y homicidios en su área de control, sino que facilitaron su rápido ascenso y expansión transnacional. Esas dos dinámicas se dieron en un año y tres meses.