Ciudadanía debe exigir transparencia y rendición de cuentas.
La función de un regidor es clara: fiscalizar, representar y normar en beneficio de la ciudadanía. Sin embargo, en Huaraz, la ecuación parece haber cambiado: aquí, ser regidor significa cobrar sin hacer absolutamente nada.
Según el informe oficial, no existe registro de ninguna actividad de fiscalización en el primer semestre de 2024. Cero visitas a obras, cero inspecciones a servicios públicos, cero informes sobre el estado de la ciudad. Pero eso sí, un presupuesto de hasta S/. 472,685.15 destinado a fortalecer la función de fiscalización, evaporado en el limbo de la indiferencia.
Lo más indignante no es solo la ausencia de fiscalización, sino el cinismo con el que actúan. En vez de rendir cuentas y justificar su falta de acción, los regidores decidieron que la mejor forma de premiar su ineptitud era incrementarse la dieta. Es decir, a pesar de no haber cumplido con su labor, han encontrado la manera de llenarse los bolsillos con dinero público.
La población huaracina tiene el derecho y el deber de preguntarse: ¿Para qué están estos regidores? No fiscalizan, no proponen cambios, no velan por la transparencia de la gestión municipal. Son simples figuras decorativas que asisten a sesiones con aire de solemnidad, pero cuya utilidad es nula.
La crisis de representación en la política local es profunda y los regidores de Huaraz son un claro ejemplo de ello. La ciudadanía merece representantes que trabajen, que exijan cuentas claras y que no vean el cargo como un mero cheque mensual. Pero mientras el desgobierno siga siendo la norma, los vividores de la política continuarán llenándose los bolsillos a costa de un pueblo que solo recibe promesas vacías y desilusiones.
La Ley N° 31812, denominada Ley que regula la percepción de dietas de regidores y consejeros regionales, establece con claridad las obligaciones y responsabilidades de los regidores municipales. Sin embargo, el reciente Balance Semestral de Regidores Municipales 2024 demuestra que los regidores de la Municipalidad Provincial de Huaraz han convertido sus cargos en simples asientos rentados, cobrando dietas sin cumplir con su labor fiscalizadora.


Lo que dice la Ley vs. Lo que hacen los regidores de Huaraz
1. La fiscalización como deber esencial
El artículo 2 de la Ley 31812 establece que los regidores deben fiscalizar la gestión del alcalde y de los funcionarios municipales. Este es un mandato fundamental, ya que la municipalidad maneja recursos públicos y debe rendir cuentas a la ciudadanía.
Realidad en Huaraz:
El Balance Semestral 2024 evidencia que los regidores no han realizado ninguna labor de fiscalización en los primeros seis meses del año. No existen informes sobre supervisión de obras, revisión de gastos municipales ni control sobre el desempeño del alcalde y sus funcionarios.
2. Relación entre dietas y trabajo efectivo
El artículo 3 de la Ley indica que los regidores solo percibirán dietas por su participación efectiva en las sesiones del concejo y que su labor debe justificarse con evidencia de trabajo.
Realidad en Huaraz:
A pesar de su inactividad total en fiscalización, los regidores no solo han seguido cobrando sus dietas, sino se habrían aprobado un incremento en la última sesión. Esto es un claro abuso de la norma, pues se premian a sí mismos sin haber cumplido con su función.
3. Consecuencias del incumplimiento
El artículo 5 menciona que, de no cumplir con sus funciones, los regidores pueden ser denunciados y sancionados administrativamente.
Realidad en Huaraz:
A pesar del escandaloso incumplimiento de sus funciones, no existe hasta el momento ninguna acción sancionadora. Esto deja en evidencia la impunidad con la que operan los regidores, protegidos por un sistema que no exige cuentas claras.
Conclusión: Huaraz, víctima de la impunidad política
El caso de los regidores de Huaraz es una muestra clara de cómo la clase política ha convertido la administración pública en un negocio personal. Mientras la Ley 31812 establece con precisión que las dietas deben ser proporcionales al trabajo realizado, en Huaraz la realidad es otra: cero fiscalización, cero compromiso, pero más dinero en sus bolsillos.
La ciudadanía debe exigir transparencia y rendición de cuentas. No podemos seguir permitiendo que la inoperancia sea recompensada con dinero público. La pregunta es: ¿Seguirá Huaraz tolerando este abuso o llegará el momento en que estos regidores sean obligados a responder por su desidia?